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martes, 29 de marzo de 2011

La democracia en retrato. Parte 1



Por tercera ocasión el diario the economist realizó su estudio, "la democracia en retrato", investigación que expone la situación democrática de 165 países independientes y dos territorios (los micro estados quedan excluidos). El análisis esta basado en 5 categorías: procesos electorales y pluralismos, libertades civiles, la función del gobierno, la participación política y la cultura política. A su vez los estados son divididos acorde a cuatro tipos de regímenes; democracias plenas, democracias imperfectas o defectuosas, regímenes híbridos y regímenes autoritarios. Cada uno de las 5 categorías señaladas son muy importantes, por ejemplo contar con elecciones libres y justas, así como derechos y libertades civiles, son una condición fundamental para la democracia, sin embargo no son una condición suficiente para hablar de una democracia plena, si no van de la mano de gobiernos eficientes, participación política suficiente y una cultura política de respeto y afección hacia la democracia.

Dentro de las primeras conclusiones que vemos, es que después de la caída del muro de Berlín en 1989, la adopción de modelos democráticos fue en aumento, sin embargo a raíz de la crisis del 2008, esta tendencia se ha detenido. Si analizamos en Latinoamérica, esta misma tendencia se ha venido observando, pasamos de una década de los ochentas y noventas en las que Latinoamérica voltea hacia la democracia, a un periodo si no de retroceso, tampoco de avance, podemos hablar que se da una consolidación democrática.

De acuerdo a los resultado del análisis, 26 países que representan el 12.3 por ciento de la población mundial, tienen democracias plenas; 53 países que representan el 37.2 por ciento de la población mundial, tienen democracias imperfectas o defectuosas, 33 países que representan el 14 por ciento de la población mundial, tienen democracias hibridas, y finalmente  56 países, que representan el 36.5 de la población mundial, viven bajos regímenes autoritarios. Algo a destacar es que la los países de la OCDE ocupan los primeros puestos dentro de las denominadas democracias plenas, aunque también encontraremos dos países latinoamericanos, un país de Europa del Este, un país africano, y solo dos países asiáticos: Japón y Corea del sur.

Para concluir este primer acercamiento a este estudio, el cual seguiremos comentando en próximos artículos, quiero señalar que el País que ocupa el primer lugar es Noruega, seguido de Islandia y Dinamarca, y los únicos dos países latinoamericanos que figuran en estos 26 denominados como democracias plenas, son Uruguay y Costa Rica, por su parte México ocupa el lugar 50 por debajo de países como Lituania, Chipre o Trinidad y Tobago.

jueves, 24 de marzo de 2011

¿ A donde queremos viajar ?

En ocasiones la vida es curiosa, cuando las cosas las buscas con mas ganas no las encuentras, y muchas otras que no esperas llegan de momento, de repente. En el gobierno las cosas no son tan distintas...

Es difícil encontrar otro país donde las cosas se hayan hecho tan mal durante tanto tiempo, y sin embargo continuar como si todo estuviera en calma. Como diría un profesor sudamericano, "los mexicanos siempre llegan tarde a todo, pero al final siempre terminan vendiéndonos la receta de como solucionaron las cosas", y creo que no está tan equivocado.

Durante muchos años México ha sido pionero en programas sociales, pocos países han salido tan sólidos de una revolución como México, pocos países han logrado plasmar ideas tan avanzadas para su época como el constituyente de 1917, pocos países han invertido tanto dinero y esfuerzo en políticas sociales y programas de modernización...y pocos países tienen grados de recaudación tan bajos como México (Brasil 33 por ciento, México rozando el 10 por ciento), pocos países tienen los focos de inseguridad que tenemos, y ya no hablar de la distribución de la riqueza, un país que cada vez aporta mas multimillonarios a las listas de Forbes, pero que al mismo tiempo ve que de aquella clase media vigorosa solo queda el recuerdo, y de la pobreza extrema que Kliskberg definía como un escándalo moral, mejor ni hablar.

Los políticos son como los entrenadores de fútbol, son los últimos en darse cuenta de aquellas cosas que la sociedad hace mucho notó, aguantan hasta el final los cambios cuando tal vez es demasiado tarde, y se aferran a sus ideas con la única esperanza de decir al final, se los dije así eran las cosas.

Creo que México camina, el problema es el rumbo al que se dirige el país. Creo que nos hemos preocupado mucho por la forma de las cosas, pero no hemos determinado con certeza el rumbo al cual queremos llegar, no creo que sea un problema de remos, creo que es un problema de dirección. Y no nos equivoquemos, la respuesta no está en un partido político o en otro, los ideales de los partidos son tan borrosos que es difícil distinguir con claridad uno del otro, la respuesta está en que como sociedad determinemos hacia donde queremos ir (otra cosa es que lo sepamos). No hay modelos buenos o malos, hay modelos que se ajustan mejor o peor a una realidad, dejemos ya de debatir cuestiones estériles y determinemos que queremos, pero seamos claros, que al final de cuentas hemos pasado años debatiendo los como y no hemos olvidado de los que, es como aquel padre que le dice a sus hijos que preparen la maleta porque saldrán de viaje, y cuando llega a casa los encuentra a todos discutiendo, unos quieren llevar su traje de baño, la esposa quiere llevar un vestido largo, y el hijo mayor una tabla para esquiar, y es que claro, el padre les dijo que iban a salir, pero no les dijo a donde, así está el país, llevamos tiempo peleando que meter a la maleta, el problema es que no sabemos, a donde queremos ir de viaje.

Al final soy un convencido que las cosas van a cambiar, creo que aún somos muchos más los que queremos un país distinto, el problema está en que debemos darnos prisa, no vaya a ser que cuando lleguemos al aeropuerto, el vuelo haya salido y ahí si, ya será muy tarde.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Quién juzga al que juzga...


La humanidad ha cambiado mucho en estos últimos 20 años, somos parte de la generación 2.0, de la generación de la información y de la tecnología, lo que hoy sucede en un extremo del planeta en cuestión de segundos llegara a nuestras manos con tal solo apretar un botón. La información fluye con mucha rapidez y eso es innegable, pero a la par de este punto nos encontramos en una situación paradójica, somos una sociedad con mas información, pero al mismo tiempo mas desinformada. Consumimos solo los encabezados y creemos con una fe ciega lo que vemos pero no nos molestamos siquiera en indagar en la veracidad de la información, nos gustan las cosas rápidas y en el momento, quizás por eso cuesta tanto trabajo encontrar personas comprometidas con su entorno, somos una sociedad con mas opciones, pero con menos calidad en nuestras decisiones.

Dentro de los debates en la administración publica encontramos que no estamos ajenos a lo que pasa a nivel global, nos hemos vuelto enamorados de las modas. Pasamos de un gobierno burocrático, a un gobierno gerencial, no sin olvidarnos de la nueva gestión publica y por si a alguien le pareciera poco, tenemos también la administración publica deliberativa y las corrientes neo-weberianas. Para gustos los colores, solo es cuestión de escoger que traje queremos ponernos; al final esto puede ser bueno o no, el problema es que en lugar de centrar el debate en las cuestiones sustantivas hemos dirigido nuestra mirada a factores simplemente instrumentales, nos hemos sumergido en debates estériles y poco propositivos, y mientras tanto la realidad nos supera a cada instante.

De acuerdo con un articulo del diario the economist, el país latinoamericano con mayor insatisfacción por la forma en que funciona su democracia es México, por encima de países como Guatemala, Venezuela o Chile. Es preocupante observar como mientras mas se esfuerzan algunos gobiernos ( al menos en teoría), peor es la percepción ciudadana, es como si hubiéramos entrado en una espiral donde la relación gobierno y ciudadanía cada vez fuera mas distante. En otras palabras, da la impresión de que los ciudadanos no se sienten representados por los gobernantes, y que a su vez, los gobernantes no tienen idea de cómo se dirige eso llamado gobierno.

Esto ha generado un divorcio dentro de la sociedad. A los ciudadanos les importa muy poco lo que hacen sus gobierno, y mientras unos hacen como que gobiernan otros hacen como que escuchan. Más allá de discusiones académicas, creo que el papel del gobierno esta mas que estudiado, pero ¿que pasa con la sociedad?, ¿es que acaso nosotros no tenemos parte de culpa en lo que esta sucediendo?. La respuesta puede herir susceptibilidades, pero creo que ya es tiempo que veamos al espectáculo también desde la otra barrera. Es cierto que muchos gobiernos no hacen nada, es verdad que muchos gobernantes son corruptos y eso ha generado que la ciudadanía se sienta separada de sus autoridades, pero ¿qué pasa en aquellas sociedades donde el factor gobierno no es el elemento a corregir?, ¿qué pasa en aquellos estados que cuentan con una administración publica eficiente y con medios de participación política modernos y cercanos?, ¿qué pasa en aquellos lugares donde existe una buena gobernanza?. Considero que poco y nada, ya que de acuerdo a diversos estudios, la percepción del ciudadano sigue siendo negativa incluso en países con indicadores de calidad de la democracia muy altos. Hemos confundido el remedio con la enfermedad y hemos visto a la administración publica como una solución en si y no solo como lo que es, una parte más de un problema mayor, hemos confundido los síntomas. El gobierno es una parte fundamental dentro de la sociedad (incluyendo la parte política y la parte administrativa del ejercicio gubernamental) pero no es un todo, y dentro de este análisis se nos ha olvidado que si existen gobiernos corruptos es porque existen sociedades corruptas, que si existen gobiernos ineficientes es porque se les ha permitido, en resumen, creo que para que se den los cambios que necesitamos, el gobierno debe participar como un elemento clave pero no definitivo, porque por mucho que el gobierno se esfuerce o no, si dentro de este cambio no se incluye una renovación y una revalorización de la sociedad, llegaremos a un punto donde nos daremos cuenta que este esfuerzo será insuficiente, el cambio inicia por todos, ya es tiempo de sustituir el yo y pensar en el nosotros.