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lunes, 16 de mayo de 2011

El auge del narcotráfico bajo el ocaso del estado benefactor...parte 1

Las ultimas dos décadas para Latinoamérica han sido de avances en muchas áreas, sin embargo, estos avances más allá de políticas estructuradas, han sido esfuerzos aleatorios que han arrojado resultados diversos. En esta realidad de contrastes, dos son los problemas principales que enfrentamos como conjunto: la debilidad del Estado de derecho y los altos índices de pobreza así como la desigual repartición de la riqueza. 

Dentro de ese gran espacio que es Latinoamérica, México ocupa un papel predominante tanto por su extensión y población, como por su importancia geográfica como socio principal de los Estados Unidos en la región. Estos problemas que planteamos al inicio, se han hecho de un espacio dentro del territorio mexicano con un énfasis especial en la falta de seguridad (tanto jurídica como personal) como principal preocupación de los mexicanos.

A pesar de lo asentado que está el fenómeno del narcotráfico en la mentalidad del mexicano, este alcanza su punto neurálgico a partir de la guerra que inicia el presidente Calderón al comienzo de su administración, y que causó tan solo el año pasado, mas de 15 mil muertos.

En cuanto a la evolución histórica de este fenómeno, se tienen registros que grupos indígenas ya consumían hongos alucinógenos para sus ceremonias religiosas, pero es a principios del siglo XX con la llegada de los primeros grupos de Chinos, que el opio es introducido en México entrando principalmente por el puerto de Mazatlán. Estos grupos se dieron cuenta que las condiciones climáticas del estado de Sinaloa permitía el buen cultivo de esta planta y se desvió el uso de ésta; así fue como inició las primeras rutas de narcotráfico hacia los Estados Unidos. Con el paso de los años estas practicas se volvieron más comunes en el territorio nacional, extendiéndose hacia los estados de Durango y Chihuahua, los cuales junto con Sinaloa, forman el llamado “triangulo dorado” de producción y trafico de drogas. Estas practicas que en un inicio estaban limitadas a esta zona, poco a poco fueron extendiéndose a lo largo del territorio nacional al amparo y protección de militares, políticos y policías.

Si bien el narcotráfico como tal se consolidó en México durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, fue hasta el régimen de Miguel De la Madrid Hurtado, a principios de la década de los ochentas, cuando florecieron los cárteles de las drogas y los poderosos capos del trasiego de estupefacientes, dando como resultado una cruenta lucha por controlar las llamadas narcorrutas. Es importante matizar que si bien es cierto antes del inicio de los gobiernos neoliberales en México ya existían grupos dedicados a este tipo de actividades, es a partir de 1982 con el desmantelamiento del Estado Benefactor, que esta serie de practicas se potencializaron.

De acuerdo al ultimo informe sobre el desarrollo mundial presentado por el banco mundial, las causas de la escalada de la violencia así como el clima de inseguridad que impera a lo largo y ancho del territorio mexicano, ya no puede ser entendido solo por su cercanía con los Estados Unidos, sino por una serie de políticas inoperantes del gobierno nacional incapaces de revertir los índices de pobreza y marginación que azotan a gran parte del país.

Dentro de los principales datos que arroja el informe del banco mundial, se precisa que las personas que viven en países afectados por la violencia enfrentan el doble de probabilidades de padecer malnutrición que los habitantes de otras naciones. Tienen, asimismo, 50 por ciento más probabilidades de ser pobres y sus hijos tienen tres veces menos probabilidades de asistir a la escuela.

Es curioso precisar que en el informe no se señala como elemento catalizador el uso del ejercito contra estos grupos criminales, sino se refuerza la idea que la guerra debe ser contra condiciones que permiten que estos grupos criminales se asienten, ya que si lo que se busca realmente es terminar con estos ciclos de violencia, el gobierno debe brindar a la población seguridad, justicia y empleo. Hay factores que generan incentivos para la violencia, según el estudio. Los países en los que la eficacia del gobierno, el estado de derecho y el control de la corrupción son insatisfactorios están entre 30 y 45 por ciento más expuestos al riesgo de guerra civil y son considerados más vulnerables al riesgo de violencia criminal extrema que otros países en desarrollo.

Finalmente toca el informe dos puntos importantes que permiten que esta serie de fenómenos se sigan reproduciendo en México: la desigualdad y la falta de oportunidades de los jóvenes. Como ya señalábamos, México es uno de los países más desiguales de América Latina, que es a la vez la región de mayor desigualdad en distribución del ingreso en el mundo, de acuerdo a lo señalado por indicadores como el coeficiente Gini. Otra causa interna que plantea el informe como detonantes de la violencia es el desempleo juvenil, y que de acuerdo a cifras de la Universidad Nacional de México, ronda cerca de los 7 millones de jóvenes que no estudian y tampoco tienen trabajo fijo y remunerado

Si el costo en vidas no fuera de por si elevado, de acuerdo a cifras dadas por el Secretario de Hacienda Ernesto Cordero, son más de 200 mil millones de pesos, lo que se ha gastado en esta lucha contra el narcotráfico, solo para poder tener una referencia, esta suma es mayor al gasto en educación preparatoria y universitaria de todo el país. Es decir, no solo nos encontramos en una guerra que produce serios daños colaterales, sino que además produce graves efectos directos e indirectos a la economía nacional, esto sin contar con que la percepción del mexicano es que estamos atorados en una guerra que se está perdiendo. En medio de esta serie de adversidades, quizás convendría en retomar algunas cosas que señala el banco mundial, y que son quizás más importantes que la guerra en sí, y son la pobreza y desigualdad en el territorio mexicano....(continua parte 2)

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