Conclusiones
Desde que el 1 de Diciembre del 2006 el presidente Calderón iniciara la lucha contra el narcotráfico las cifras son alarmantes: en cuatro años de su administración han muerto 34,612 personas, existen más de 120,000 desplazados por cuestiones relacionadas al narcotráfico, además de que solo durante el ultimo año, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) registró 1613 casos de abusos realizados por las fuerzas armadas, aunado a esto, de acuerdo a la ultima encuesta hecha por uno de los diarios de mayor prestigio en México, El Universal, el 28 por ciento de mexicanos culpa al gobierno federal de la violencia que sufre el país, tan solo el 24 por ciento culpa a los grupos criminales y lo que es más lamentable, el 62 por ciento considera que son los narcotraficantes los que están ganando esta lucha contra el narcotráfico, es decir, no solo estamos en una guerra que ha ocasionado mucho daño al país, sino además, la estamos perdiendo.
No hay duda que la decisión del presidente Calderón ha sido firme respecto a la lucha contra los grupos de narcotraficantes, sin embargo cerca de cumplir cinco años de esta guerra y sin resultados alentadores de por medio, es necesario reflexionar y analizar si quizás el problema es que el diagnostico ha sido incorrecto. Tal vez el problema es que nos hemos enfocado en las consecuencias pero hemos olvidado las causas que originan esta situación.
El Estado caro y obsoleto ha sido sustituido por uno joven y especializado, pero ambos han demostrado ser igual de ineficientes, con la diferencia, y continuando con el ejemplo, que el primero al menos servía para disminuir algunas efectos colaterales muy dañinos como es el caso de la pobreza, a diferencia del segundo.
Hoy el debate en algunos países del mundo continua en torno a la figura del Estado de bienestar, vemos ejemplo como el de España donde el paro esta cerca del 20 por ciento, cabe precisar que en el momento de la gran depresión en 1929 el numero de desempleados en los Estados Unidos era de cerca del 25 por ciento, y a pesar de estas cifras que en cualquier país occidental serían sinónimo de crisis y estallido social, la gobernabilidad continua y la mayoría de las personas continúan con una vida más apretada que hace 5 años, pero con una vida digna al final. Probablemente las presiones de organismos externos puedan arrojar que en algunos países donde aún se conservan vestigios de aquel Estado Social desaparezcan, pero valdría la pena analizar y reflexionar fuertemente sobre este punto, por que así como en México el remedio puede ser peor que la enfermedad. Y es que a pesar de lo acertado que pueden ser las cifras y los números, existen intangibles que estos no pueden valorar. Si analizamos las cifras económicas de México podremos pensar que son de éxito, disciplina fiscal, bajo tipo de interés, inflación controlada, deuda mínima, por citar solo algunas que forman parte del recetario del consenso de Washington y que en México se han adoptado a cabalidad, sin embargo, también han llevado de la mano la explosión de fenómenos que pueden considerarse inclusive peores, como son la pobreza, la desigualdad, la desnutrición, el aumento de la economía informal y finalmente la inseguridad. Si sumamos los recortes, el aumento en el gasto en seguridad, así como el gasto en programas sociales inútiles, nos daremos cuenta que los pequeños resultados no compensan todo lo que se ha invertido.
Quiero concluir señalando que no sugiero con esto que debemos regresar a aquellas épocas de gasto desproporcionado y de endeudamiento insostenible. Lo que creo y sostengo es que un gobierno que sea eficaz y efectivo, no está peleado con un gobierno con un alto compromiso social, y es que después de la crisis del 2008, la sociedad ha perdido la confianza en el mercado, por ello el gobierno debe tomar el papel que le corresponde, que aunque en medio de una nueva gobernanza ya no es superior a los otros actores como son el mismo mercado y la sociedad civil, si conserva un papel coordinador que los otros adolecen.
Más allá de opiniones personales, está claro que el desmantelamiento del Estado Benefactor trajo aumentos considerables en los niveles de pobreza, y que de acuerdo a investigaciones hechas por organismos como el Banco mundial o el fondo monetario internacional, es en estas condiciones donde los grupos criminales encuentran el lugar propicio para desarrollarse. Valdría la pena plantearse si después de tanta sangre y tanto dinero gastado, quizás no seria mas conveniente que los gobiernos reflexionaran y redeterminaran la dirección de sus políticas, ante una sociedad que demanda resultados y ante gobiernos que cada vez mas carecen de soluciones.
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