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lunes, 20 de junio de 2011

Tabasco: Rumbo a una nueva gobernanza como factor de unidad


En los últimos años las sociedades occidentales han enfrentado múltiples cambios, hemos transcurrido épocas en las que el Estado emergía como agente primario  y principal decisor de la agenda, hacia otras en las que el mercado era quien tenia el control de los tiempos. Si observamos la evolución y el juego que han tenido los tres principales actores, estado, mercado y sociedad civil, nos daremos cuenta que ha estado marcado por tiempos de crisis y oportunidad. Después de finales de la década de los veinte y en medio de un periodo de crisis, el estado ocupo el papel principal como factor de progreso y desarrollo económico a través de políticas intervencionistas, dicho papel se mantuvo hasta la década de los setenta cuando en medio de otra crisis, fue necesario girar hacia un nuevo paradigma en el cual el Estado no ocupaba ya el rol principal, era necesario hacer un viraje hacia el mercado. Dicho papel se mantuvo intacto hasta finales del 2008, cuando en medio de otra crisis, fue necesario buscar una nueva respuesta hacia los problemas que enfrentaba y enfrenta aun la economía mundial.

A diferencia de la década de los veinte y de los setenta donde se podría vislumbrar fácilmente el rumbo que iba seguirse, en la actualidad exista cierta incertidumbre hacia donde debe virar la humanidad, y es en medio de esta serie de inquietudes que emerge con mas fuerza un concepto, que si bien es cierto ha experimentado una mayor notoriedad en el ultimo lustro, ha existido desde mucho tiempo atrás, vivimos pues en tiempos que ameritan, una nueva gobernanza.

Si bien en la actualidad el termino gobernanza suele considerarse como una traducción del anglicismo governance, el concepto como tal ha existido desde siempre en el castellano, tanto así que en el 2001 la Real Academia Española la definió como “ arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el estado, la sociedad civil y el mercado de la economía”(Aguilar, 2010; Ferraro, 2009).

De manera generalizada, el termino gobernanza comienza a utilizarse a raíz de un trabajo de 1989 realizado por el Banco Mundial sobre “El África Subsahariana: de la crisis al desarrollo sustentable”, en el cual se señalaba a la incapacidad del gobierno como el factor que imposibilitaba el desarrollo, por lo cual era necesaria la adopción de una nueva manera de gobernar, una nueva gobernanza (Aguilar, 2010; Ferraro, 2009). Sin embargo en el ámbito académico emerge como resultado del libro coordinado por Jan Kooiman “Modern Governance: New Government-Society Interactions” en el cual se aborda por primera vez las dificultades que representa el gobernar para el gobierno, y su incapacidad en solitario, de resolver problemas que afectan a la sociedad. La importancia del surgimiento de la gobernanza, estriba en que es necesaria una mayor y mejor coordinación entre los diversos actores sociales, ya que ante la imposibilidad coercitiva de establecer la agenda, el dialogo y la negociación se vuelven valores imperativos y ya no, opcionales. En este nuevo enfoque, la manera de gobernar se diferencia del modelo de control jerárquico, adoptando una postura mas cooperativa entre los diversos participantes, lo que garantiza un dialogo y un mayor consenso en la toma de decisiones (Mayntz, 1998).

La evolución de la gobernanza en los últimos años, ha sido para Pierre y Peters (2000), motivada por tres razones fundamentales: la necesidad de la introducción de actores diferentes al Estado en la prestación de servicios, lo que ha permitido mantener a pesar de los recortes la provisión de los principales servicios públicos; una mayor participación en la construcción y conducción social, y finalmente por la legitimación en la prestación de los servicios por parte de terceros diferentes al Estado. Además de esto, factores como la globalización, la reducción del aparato estatal así como un aumento en el grado de responsabilidad social, han permitido que este nuevo paradigma no solo sea aceptado, sino además tenga un alto grado de legitimidad como el camino ha seguir para la construcción de sociedades más justas.

Uno de los puntos mas importantes dentro del debate sobre la gobernanza, radica en el papel que desempeña el Estado. Si bien algunos autores señalan que en este nueva realidad el Estado ha perdido poder (Cerillo, 2010), cabe mencionar que la postura que se tiene sobre el concepto en sí, está determinado por la realidad y construcción histórica de cada Estado, es decir, en aquellos Estados donde de manera preponderante el gobierno ha ocupado un rol absoluto, se tendrá la tendencia a asignar a este actor un papel sino mayor, si más decisivo. Por otra parte en aquellas sociedades donde no es tan fácil vislumbrar a primera vista un gobierno fuerte, la posición que se le dará a este actor, será en igual circunstancia que a los demás actores. En consecuencia a esto, autores como Rhodes (1997) señalan que el gobierno ha perdido toda la capacidad que tenía para gobernar y que la gobernanza es el producto de redes autoorganizadas e interorganizacionales. Por su parte Kooiman (1993) de manera muy precisa nos transmite la idea que la gobernanza, al ser un fenómeno interoganizacional, se entiende mejor desde una perspectiva de co-gestión, co-dirección y co-guía.

Este perspectiva trata de ser matizada por autores como Pierre, Peters y O´toole, quienes consideran que a pesar de la cooperación latente que debe existir entre los diversos actores, el Estado conserva un papel preeminente en la dirección de la sociedad. Al respecto debo precisar, que una postura no está contrapuesta con la otra, ya que en ningún momento Kooiman quita al Estado ese papel coordinador, sino que reconociéndolo, argumenta que este por si solo sería insuficiente sin la participación en igual forma de los demás actores. Como señalaba en un principio, estas posturas están más condicionadas por el papel que tienen los gobiernos en cada uno de los países de los autores, no es lo mismo hablar del poder de gobiernos como el norteamericano a compararlo con países como Holanda o Bélgica, que a una divergencia en la gobernanza como concepto. De cualquier forma, en ninguna de las dos posiciones se reduce al Estado sino al contrario, con el enfoque de la gobernanza se busca retomar ese papel de coordinador y garante que había perdido con las reformas neoliberales de inicios de los ochenta y que busca re dotarlo de las herramientas básicas que había perdido, pero sin caer en ese ente sobredimensionado que llego a ser a mediados del siglo XX. Es pues el Estado un actor fundamental, ya que además de tener un papel similar al mercado o a la sociedad civil, debe ser quien genere las condiciones propicias para que ese dialogo pueda darse, pero entendiendo además, que este dialogo también puede ser iniciado por los demás actores, sin que esto nos haga dudar de la validez del proceso, ya que sino caeríamos nuevamente a una discusión estéril sobre la gobernabilidad y si esta es producto solo de un buen gobierno, o si la sociedad también tiene o adolece de una disposición a la cooperación y al orden. Esta discusión podría representarse como una carrera de relevos, donde cada uno está obligado a correr cierto tramo, y aunque en esencia la distancia a transitar es la misma, las características que se requieren de cada corredor para recorrer cada trayecto son distintas, lo cual no hace que uno sea superior al otro, sino que simplemente se reconoce, acepta y da valor a cada una de sus diferencias.

En resumen, la gobernanza nos plantea un enfoque de dialogo, en el cual se reconocen igualdad de circunstancias, y donde se parte de una realidad en la que para poder alcanzar el desarrollo la cooperación es la única vía. De manera más ejemplar asemejaría la gobernanza con la función del cuerpo humano, en el cual todos y cada uno de los órganos cumplen una función diferente pero necesaria entre si, y que a pesar de tener cada uno características propias, es en su conjunto donde encuentran el esplendor y su desarrollo máximo. Podemos decir como conclusión, que la única imposición que nos plantea la gobernanza, es la necesidad imperativa del dialogo y la comunicación, por decirlo de otra forma, estamos condenados a entendernos. No hay duda que todo lo que sea en esta dirección representa un avance significativo a la manera en la que se ha venido gobernando en los últimos años.

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