Como todo buen mexicano debo confesarme aficionado del fútbol. La verdad desconozco porque a los mexicanos nos gusta tanto este deporte para el cual sinceramente no somos nada extraordinarios, sin embargo así es el mexicano, raro, enigmático, especial.
Hace aproximadamente un año tuve la oportunidad que un buen amigo me llevara a conocer en persona las instalaciones del Real Madrid y poder conocer durante aproximadamente dos horas a los mejores jugadores del mundo. Obviamente me encontraba un poco nervioso, no es algo común ni cotidiano poder platicar con Kaka, Casillas, Ronaldo o Xabi Alonso por citar solo a algunos de los que se encontraban presentes, sin embargo poco me duró el encanto. Lo cierto es que después de convivir con ellos durante aproximadamente dos horas salí de ese lugar mas lleno de dudas y reflexiones que de experiencias y emociones. Esta lejanía la cual debe motivarse también a que no soy seguidor del Real Madrid, se incrementó cuando al momento de salir pude ver filas de cientos de personas que tenían cerca de 3 horas esperando poder ver a través de un vidrio a sus héroes, muchos de los cuales ni siquiera se detenían 3 segundos en darles la mano ya no digamos en tomarse una foto.
Pero digamos que esto podemos esperarlo en un futbolista, muchos de ellos se hicieron famosos de la noche a la mañana, muchos inclusive no tienen siquiera estudios básicos, y otros tanto ni siquiera son consciente del grado de fanatismo que sienten las personas por ellos. Pero que ha pasado con nuestros políticos, ¿por que en México la clase política está tan alejada de la sociedad?, ¿en que momento los políticos se volvieron inalcanzables?, ¿cuando perdieron el contacto con la realidad y empezaron a vivir en un mundo de fantasía totalmente alejados de la población?.
Hace unos meses cuando veía al presidente Calderon iniciar los diálogos por la nación sentí por primera vez admiración por el, y esta admiración no fue por los puentes ni las carreteras que ha hecho, ni siquiera por la publicidad exagerado del bicentenario, ni siquiera lo había sentido cuando decidió iniciar la lucha contra el narcotráfico, no, mi admiración surgió por vez primera cuando lo escuche pedir perdón por los errores que ha cometido, una simple frase que me permitió ver al hombre y no al personaje, lo pude sentir cercano, real, sincero, común y corriente, no como parte de una clase rara e inalcanzable, sino como un tipo común que había tenido la gran fortuna de ser Presidente de los mexicanos. Estoy convencido que en los próximos años veremos un cambio radical en la actitud de la clase política, una clase política que de seguir en la misma linea estará destinada al fracaso.
Creo que los políticos han cometido el grave error de despegar los pies del suelo y de alejarse peligrosamente de la realidad del mexicano de a pie. Solo basta escuchar algunas declaraciones sobre el crecimiento del país, o escuchar alguna rueda de prensa donde se pregona con total cinismo que se le esta ganando a la pobreza, o inclusive hablar del salario mínimo con tal desfachatez que en ocasiones sorprende y lastima. No se si alguna vez se lo han preguntado, pero cuando escucho a algunos políticos me pregunto, ¿de verdad creen lo que están diciendo?, ¿de verdad son conscientes de sus palabras? o es que acaso han creado un mundo tan lejano en el cual su única realidad es la que ellos han creado.
El problema de esta situación es el cansancio social. Durante muchos años esto no fue problema, por que aquella sociedad civil que magistralmente describe Hegel, había estado callada, pero si observamos a nivel mundial en los últimos años ha habido un despertar de una sociedad cada vez mas inconforme con la fantasía en la que vive la clase gobernante, parece que las campanas francesas de finales del siglo XVIII retumban buscando cabezas que rueden y nuevas épocas que comiencen.
Hoy que lei las previsiones del gobierno federal de crecimiento cercanas al 5 por ciento, me acorde de una nota que leí hace unos días donde se señalaba que aproximadamente la mitad de los mexicanos vive en pobreza, y un gran porcentaje padece pobreza alimentaria, una pobreza que lastima no solo al que la padece, sino a todos los mexicanos. Por un momento me imagine al señor que se levanta a las cinco de la mañana y que se duerme a las doce de la noche con tal de darle una mejor vida a sus familias escuchando las cifras de crecimiento del gobierno, de verdad a alguien le importa cuanto crece el país?, por eso no es raro ver que los jóvenes buscan en personas erróneas esos modelos y patrones de conducta que no pueden ver en aquellos que los gobiernan, políticos lejanos, ciudadanos confundidos.
Y mientras vivamos en ese México de mentiras, las personas se seguirán preguntando el porque de la lejanía de los políticos....
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