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miércoles, 12 de enero de 2011

La forma o el contenido

Buen inicio de año a todos, quiero antes de empezar darles las gracias por leer este blog, y les invito a que lo compartan para que podamos tener una mayor y mejor interacción, además, quiero disculparme porque dije que iba a colocar en el blog un trabajo que tengo practicamente terminado sobre la administración publica y  la dirección que creo debe seguir en los próximos años, sin embargo, no podría perdonarme estar un segundo mas sin compartir este articulo que tiene tiempo girando por mi cabeza y que la mejor forma de definirlo sería la forma o el contenido.

Recuerdo que hace unos años estaba viendo un programa en la televisión en el que hacían un juego bastante interesante, y consistía en que a un grupo de comensales que se jactaban de su gusto gourmet los llevaban a un restaurante donde les daban de comer de los platillos mas finos del mundo, hasta ahí todo normal, salvo que la cocina no era mas que un simple remolque donde un cheff improvisado cocinaba lo primero que se le venia en mente, era realmente divertido ver la cara de los clientes criticando positivamente la comida, inclusive algunos querían felicitar al cocinero por tan suculento platillo. Hasta aquí podría resultar todo como un juego chistoso y nada más, pero cuando la ficción se vuelve parte de la realidad creo que es pertinente hacer un alto en el camino y reflexionar hacía donde se dirige la sociedad, una sociedad que cada vez más se ve envuelta en un juego de apariencias, una sociedad donde importa más lo que parece ser a lo que realmente es.

Les propongo un juego, pongan frente a ustedes dos perfumes nuevos, uno muy fino y otro el más corriente que haya, les aseguro que muchos se irán con el aroma del mas barato mientras no vean la marca ni la mercadotecnia. Imaginemos que los del ejercicio del restaurante hubiéramos sido nosotros, creo que muchos habríamos actuado igual que ellos. A lo mejor alguien me diga, bueno pero estas hablando de cosas triviales como un restaurante, perfumes o incluso moda, pero que pasaría si nos diéramos cuenta que esta avalancha de superficialidad y esta preferencia por el contexto antes que el contenido este invadiendo todas las esferas de la sociedad. Basta con hacer una pequeña introspectiva y nos daremos cuenta que en la realidad importa más lo externo. El problema no es que esto sea así, el problema es que hacemos de esto un ideal y vemos como los jóvenes tratan de imitar a artistas, políticos, empresarios y demás por lo que pueden percibir, creyendo que la felicidad consiste en que carro tenemos, en que barrio vivimos, o de que marca es nuestra ropa, con esto no estoy diciendo que sea malo el esforzarse por algo que nos gusta, lo malo es que cambiemos el valor de las personas por el valor de las prendas.

Hace unas semanas atrás me comento un profesor que si Einstein estudiara en una universidad actual, probablemente ni se hubiera titulado, parece cómico pero es verdad. Lo primero que te piden en cualquier trabajo es, debe tener x cuartillas, pero ¿que pasa si lo que quieres decir lo puedes decir en una frase?, pues es complicado que sea valido sino llenas los requisitos metodológicos, que si me permiten la apreciación de lógicos no llevan nada. Imaginemos que un ciudadano promedio va a una dependencia de gobierno, sin embargo llena mal la solicitud o de tantos espacios por llenar se pierde, sera rechazada se los aseguro, sin importar si lo que esta pidiendo es importante o no. Nos importa tanto lo que se aparenta que hacemos cada día un esfuerzo extraordinario por complicar lo simple, por enredar lo concreto y por hacer imposible lo posible, con tal de sonar inteligentes olvidamos que la verdadera inteligencia consiste en hacer simple lo difícil. Esa es la esencia del derecho, de la sociología, de las ciencias sociales en su conjunto, y es que por más que lo intento no me imagino a Aristoteles haciendo hasta lo imposible por complicar sus escritos, en ocasiones la realidad es difícil de describir estoy de acuerdo, pero si la realidad es complicada, para que la queremos enredar más.

Si alguien me preguntara cual considero que es la esencia del éxito de Jesús, aquello que lo llevo a que sus preceptos estén mas vigentes que nunca y que crean o no en él la historia de la humanidad se divide en antes y después de él, lo definiría en esto que vengo señalando a lo largo de este escrito, hacer simple lo complejo, que la religión es compleja, seamos concretos, permitamos que el más inteligente o el más ignorante pueda entender lo que digo, leamos el sermón del monte, y veremos que el éxito que tenía con las personas, consistía en que por un segundo a alguien que además era congruente, se le había ocurrido la maravillosa idea de hacer entendible lo que estaba diciendo, habrá quienes acepten o no el mensaje, pero les aseguro que todos lo entienden. Sin embargo puedo entender a algunos políticos y es que cuando no se sabe con certeza, o pero aún, no se cree lo que uno dice, el mejor camino es hacer todo confuso en frases triviales y sin sentido, solo aquellos que saben lo que quieren, y que creen lo que dicen, son claros en sus mensajes y contenidos.

Corremos a comprar lo que alguien nos vende en televisión, aplaudimos lo que algunos ideólogos dicen pero la mayor parte solo estamos siguiendo un rol social, creo que debemos ser críticos y entender que tenemos el derecho pero también la responsabilidad de elegir, y que tenemos que utilizar esta herramienta con criterio y madurez.

Los retos de la administración pública son muchos, trataré este tema en los próximos artículos donde tomaremos la perspectiva del core business  

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