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domingo, 16 de enero de 2011

Los retos de la administración pública


En los últimos años diversos gobiernos se han dado a la tarea de modificar sus órganos administrativos se han hecho estudios, congresos,  comités, todos con el objetivo de transformar la administración pública. En este articulo plasmaré cuales son las posturas que se han seguido, cuales son los errores que considero se han cometido, y cuales son los retos de la administración pública.

De manera general se considera a Max Webber como el punto de partido, sus estudios sobre la administración del estado, conceptualizados con el nombre burocracia han sentado un antes y después en la manera que se organiza el aparato estatal, sin embargo este termino ha quedado rebasado por la complejidad de la sociedad, y ha hecho necesario que se busquen alternativas para mejorar el desempeño del Estado. Debido a la mala percepción ciudadana de los gobiernos, se tiende a desvirtuar el termino burocracia, a pesar que autores como Brugué o Arenilla han señalado que a diferencia de las nuevas corrientes, el modelo burocrático sentó bases sólidas sobre las cuales a lo largo de los años se ha asentado el aparato de gobierno, por lo que considerar la burocracia como el origen de todos los problemas no es más que un error de apreciación y un falso escape por el que algunos tratan de justificar su mal desempeño en la administración; desde aquí quiero dejar en claro una postura, ningún modelo puede ser correcto sin las variables adecuada, partiendo de esto entonces, ¿cual es la postura correcta?, ¿es la administración publica totalmente ejecutiva y racional?, ¿ la economía, eficiencia y eficacia es la clave?, ¿está tan infectada la administración que es imposible distinguir políticos y políticas?

Considero preciso aclarar el termino política, ya que tendemos a confundirlo con políticos, cuando una política no es otra cosa que la dirección y rumbo que va a seguir una institución, una persona que no tiene una dirección no sabrá hacia donde dirigirse, por eso antes de iniciar la reforma de cualquier cosa, debemos establecer políticas claras y precisas que nos ayuden a guiar el barco institucional hacia un destino concreto. Un problema común en la administración publica, consiste en la falta de objetivos, se anuncian con gran parafernalia, se publican en los medios de comunicación, sin embargo no llegan al ciudadano, no son compartidos por el colectivo y peor aún, se toman como decisiones cupulares dejando de lado las necesidades de los  ciudadanos. Muchas administraciones parecen como barcos en alta mar tratando de sortear las tempestades, pero sin un destino claro,  generando que el ciudadano no sepa con certeza hacía donde se dirige su gobierno, sin metas concretas y reales, no podrá haber complicidad entre un gobernante y sus gobernados.

Adentrandonos en las corrientes administrativas, las dos corrientes más aceptadas son la burocrática y las posturas neo liberales sintetizadas en la máxima de Thatcher de las triples E´s. La corriente burocrática señala que la administración es racional, basada en la meritocracia y además perfectamente predecible, la postura neo liberal señala que la administración publica moderna debe fundamentarse en la economía, (hacer mas con menos), eficiencia (aprovechar lo que se tiene) y finalmente eficacia (lograr  aquello que se pretende).

Debo confesar que la última corriente me enamoro cuando la escuché, ya que reune todo lo que podemos esperar en teoría del gobierno, sin embargo como todo, debe leerse entre lineas y observar que los resultados de algunos países que la han aplicado,  no han sido del todo favorables. Pero además se deben considerar las marcadas diferencias entre los países que las han adoptado (países en su mayoría anglosajones) y los países latinoamericanos. La mentalidad de los ciudadanos, la percepción del termino institucion, incluso factores históricos y sociales, hacen que sea sumamente difícil establecer una corriente que además de tener claros tintes neo liberales, no ha dado resultados exponencialmente favorables, aún en un ambiente óptimo para su puesta en marcha.

Por todo esto, estoy convencido que la administración publica debe renovarse, pero no desde una perspectiva elitista, sino desde un enfoque integral, en el que se consideren factores más allá de hacer las cosas mejor. Existen modelos que fortalecen el Estado, pero, ¿que pasa si lo que queremos no es un Estado mas poderoso, sino uno en el que el ciudadano sienta que es escuchado y que además forma parte  del mismo?. El reto de aquellos que nos gusta la administración publica es encontrar un equilibrio entre ambas posturas, determinar con claridad objetivos, establecer patrones de medición concretos y sobre todo, recobrar la esencia del gobierno enfocándonos en los para que, y menos en el que y el como, pero de esto ultimo platicaremos en el próximo articulo.

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